El artículo 107 del Estatuto Tributario consagra los requisitos que deben reunir las expensas para que sea procedente su deducibilidad; esto es, la relación de causalidad con la renta, la necesidad y la proporcionalidad.

Tratándose de impuestos, la procedencia de su deducibilidad y las exigencias para ello, está contenida en una norma especial, y es así como el artículo 115 del Estatuto Tributario, dispone que “es deducible el cien por ciento (100%) de los impuestos de industria y comercio, avisos y tableros y predial, que efectivamente se hayan pagado durante el año o período gravable siempre y cuando tengan relación de causalidad con la actividad económica del contribuyente”, haciendo énfasis en que la deducción no podrá solicitarse simultáneamente como costo y gasto de la respectiva empresa.

Respecto a la interpretación del artículo 115 del E.T., surgen dos interesantes posiciones.

La primera de ellas, es en el sentido de que la interpretación del artículo 115 no se debe realizar de forma restrictiva, es decir, los impuestos que se podrían deducir en el impuesto sobre la renta no son sólo los señalados en dicho artículo, pues la norma no estipuló que “únicamente” o “solamente” sean deducibles los impuestos que se enumeran, por lo tanto, para efectos de determinar la procedencia de la deducción de los demás impuestos no señalados en el artículo, habría que determinar la relación de causalidad, necesidad y proporcionalidad del impuesto con la actividad generadora de renta.

Según esta tesis, los impuestos son verdaderas expensas necesarias, proporcionadas y con relación de causalidad con la actividad generadora de renta, por lo que serían deducibles todos los impuestos pagados en el desarrollo de la actividad  conforme a lo estipulado en el artículo 107 del E.T.

Así las cosas, sería deducible (para citar un ejemplo) el impuesto de vehículos en una empresa de transporte o el impuesto de delineación urbana en una constructora, aun cuando dichos impuestos no se encuentren dentro de los señalados en el artículo 115, pero que es indiscutible su relación de causalidad con la actividad generadora de renta.

Por otra parte, existe la interpretación en el sentido de que fue voluntad del legislador autorizar la deducibilidad de los impuestos que de manera expresa se señalan en la norma; por lo tanto, si un impuesto no encuentra dentro de los impuestos que, según la norma transcrita, son deducibles en el impuesto de renta, no procede su deducción dado que tratándose de impuestos, debe mediar expresa disposición del legislador.

Es decir, cuando un impuesto no está contemplado dentro de la enumeración taxativa del artículo 115 del Estatuto Tributario, como impuesto deducible para efectos del impuesto sobre la renta, el impuesto en cuestión, no debe ser declarado como deducible de la base gravable del impuesto sobre la renta, porque, para efectos fiscales, los pagos efectuados por dicho impuesto no caben dentro de la denominación de costo ni de gasto, ya que, en realidad, constituyen un “impuesto”, tema regulado en forma restrictiva por el artículo 115 del Estatuto Tributario.

Ahora bien, al señalarse en el artículo 115, de manera expresa, la relación de causalidad como requisito adicional para la deducibilidad de los impuestos, se entienden excluidos los presupuestos de necesidad y proporcionalidad a que alude el artículo 107 del mismo estatuto para las deducciones generales, pues la deducción de impuestos no corresponde al grupo de egresos calificados como expensas necesarias para el negocio, por cuanto se trata del cumplimiento de una obligación legal que no depende de tales condicionamientos, esto es que no pueden determinarse con criterio comercial, ni teniendo en cuenta los gastos normalmente acostumbrados en cada actividad.